Luis
Guía
Me llamo Luis. Crecí en Donostia y me siento muy afortunado de poder llamar hogar a este lugar. Haber crecido entre el mar y la montaña ha marcado mucho quién soy hoy y ha despertado mi conexión con la naturaleza y todo lo que ocurre al aire libre. Siempre que puedo estoy surfeando, pedaleando o perdiéndome por la montaña.
Aprendí a montar en bici con cuatro años y, desde entonces, no me he bajado. No es raro verme moviéndome por Donostia con mi vieja bicicleta rosa, que ya forma parte de mi día a día y casi de mi identidad.
Muchos de mis planes favoritos están muy cerca de casa. Monte Ulia es, para mí, como un patio trasero al que siempre vuelvo, con sus senderos, sus acantilados sobre el mar y esa sensación de estar fuera sin irme lejos. También disfruto mucho de subir a Urgull al atardecer, con una cerveza fría y amigos, viendo cómo cambia la luz sobre la ciudad.
Y si hay un momento especial en el año, es la noche de San Juan en Sagües. Subir al palo, las hogueras, la música y el ambiente de la romería hacen que todo cobre otra energía. Es una de esas noches que resumen muy bien lo que significa vivir aquí.